
Ana Brígida Gómez
E-mail: astrogea@gmail.com
Blog Personal: http://www.astrogea.blogspot.com
FRAGMENTO I (Corazón roto: una historia de luz)
—Recuerdo cuando antes todo era pacífico. –dijo un gigante que se acercó al fuego– Cuando Androria era bondadosa y repartía su luz por todo el mundo, pero eso acabó y estamos así, arrastrándonos como insectos esperando en silencio que nos llegue la muerte.
Yo había escuchado muchas veces esa historia de boca de mi madre, todavía recuerdo su suave voz cuando trataba de hacerme entender el horror que nos dominaba y lo felices que alguna vez habíamos sido:
—Androria mantenía la luz de Astrogea dentro del gran salón del Castillo Celeste llamado El Corazón, desde donde se esparcía día y noche nutriendo todo lo que le rodeaba por lejano que fuese, pero un día El Corazón fue roto, la bruja se disolvió y en su lugar quedó el demonio Airor-Dna y de nuestra tierra solo quedó Ae-Gortsa…
El fuego comenzó a desvanecerse con lentitud, ya era un portento que hubiesen podido encenderlo, no podíamos aspirar a que durara mucho.
— ¿Cómo se le rompe el corazón a una bruja de la luz? –dije en voz alta, tratando de acercarme a la agonizante pira.
—No se sabe cómo –me dijo el joven que lloró–, sólo sabemos quién: el mago cobarde Antioros: llegó un día al Castillo Celeste solicitando la estrella de la orden de la luz. Tan generosa era la bruja que nunca negaba lo que le era pedido y él fue aceptado en sus dominios... Tiempo después vino el Gran Eclipse, un rayo negro, que provenía del castillo, penetró los cielos envenenando el aire, amargando las aguas y convirtiendo la lluvia en ceniza. Un grupo de mi aldea, se encaminó al castillo y durante el trayecto encontraron a una de sus avatares casi loca de miedo, la estrella que colgaba de su pecho estaba negra y las puntas dobladas hacia adentro, murmuraba palabras extrañas del lenguaje de las brujas, de las cuales solo pudimos adivinar que Antioros había roto el corazón, luego ella murió… Siempre he creído que forjó una espada más poderosa que la luz o una flecha mágica, algo… En fin que es una historia que ha sido contada demasiadas veces…
FRAGMENTO II (¿Quién rescatará a la princesa?: una fantasía Sumeria)
Innana por esos días se paseaba a menudo por el palacio, miraba las flores de los jardines como si mirara a una pared en blanco, de vez en cuando murmuraba el nombre del Príncipe Ur-Nungal, soltaba un leve sollozo y se quedaba mirando a lo lejos.
Un día sus sirvientas, intentando amainar su pena, se pusieron a trenzar su cabello como a ella le gustaba, la cubrieron de joyas y le llevaron una cesta de dátiles y una jarra de vino. Ella comió unos pocos y bebió el contenido de la copa como si su garganta estuviera llena de arena. El viento comenzó a soplar fuerte. Era un sonido similar al que se escucha cuando una gran roca choca contra la brisa y la parte en dos. El sonido iba creciendo y el viento levantaba las túnicas de colores de todas las presentes y le sacó el sombrero alto que usaba la princesa. Las sirvientas cerraron las ventanas, pero como si una mano invisible las hubiera arrancado de sus clavos, la madera se estrelló contra las paredes.
Se escuchó una respiración espantosa de un gran animal y las criadas comenzaron a rezar a sus dioses familiares, abrazando todas a la princesa, temblando como palmas en una tormenta de arena. Una se aproximó a la puerta, pero ésta voló antes de que la alcanzara y un toro tan grande como una casa, resoplando humo negro de sus narices, con el lomo cubierto de estrellas, entró galopando a la habitación y fue directo contra la princesa.
Mordiendo su túnica de hilos dorados, la tiró al suelo y la arrastró tumbando las vasijas y corriendo las alfombras. Antes de que los eunucos hicieran algo se levantó del suelo y voló por los cielos con Innana en el hocico...