José Cepeda García

Letras Que Danzan

Mi Botero
Fabulario de las Sombras, 2007

"La sensación que me causó Mariela la primera vez que la vi fue de simpatía. Cuando subía las escaleras de brazos de ella camino a la habitación de aquel motel, no pude dejar de fijarme en su cuerpo regordete y sus anchas caderas. Llevaba un vestido blanco que parecía de seda, vestido que por lo demás no tardó en rodar por el piso una vez ingresamos al lecho. Hablaba mucho la muchacha, pero al dejar sus pequeños pechos al descubierto, el tono de su voz cambió de una rápida monotonía a una lenta e insegura pronunciación. Debió ser porque atrapó en mi cara la sorpresa que me causaba que una mujer de su condición se desnudara sintiendo apenas vergüenza de sí misma. Tenía anchas las caderas, la tez clara, la cara regordeta y rojizos los pómulos, con una pronunciada papada femenina que hacía que su cara pareciera más ancha de lo normal. Su pelo trenzado estaba sujeto por un cintillo rojo. No llevaba ropa interior, y su vagina quedaba oculta y solitaria entre sus anchas piernas. En sus ojos había tristeza, tal vez un deseo de cambiar de profesión. Aquella noche, entre tragos y sus grandes..."

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